Bueno, la he dejado abandonada durante un tiempo, pero ya la sigo. Aviso que estaba en presente pero a partir de ahora será en pasado, que si no es un lío.
¿En serio estaba pidiendo limosna? Que asco, de verdad. Los vagabundos...pf.
Me fijé en el chico. Era atractivo. Tenía los ojos azules, y alrededor ojeras muy pronunciadas, seguramente de no dormir. Los ojos rojos también, parecía que había llorado.
Su pelo era liso y castaño, y su frente la cubría un flequillo. Al pasar por su lado, las chicas y yo comenzamos a reirnos de él.
Will le dio una patada al bote en el que tenía las monedas, y las tiro todas, cogió las que pudo y continuó andando.
-¡Ay, lo siento, no te he visto!-se burló. El chico nos lanzó una mirada triste, mientras corría a recoger las monedas que había esparcidas sobre el suelo.
Me despedí de todos cuando pasamos por mi casa. Empujé la verja de madera que rodeaba la casa y pasé por el jardín. Saqué las llaves de mi bolso y abrí la puerta.
-¡Buenos días!-grité.
No obtuve respuesta.
Subí a mi habitación a cambiarme y me puse unos pantalones cortos de deporte y una camiseta de tirantes. Bajé de nuevo a la cocina y calenté algo de comida que había en el frigorífico. La puse a la mesa y me senté a comer.
Poco depués se abrió la puerta y apareció mi madre, que se sentó a la mesa y comenzó a comer del plato que yo había dejado por si venía a comer.
-¿Qué tal el día, cariño?
-Normal, como siempre.
-Bien, bueno, me alegro. Yo me tengo que ir enseguida, que tengo mucho trabajo.
-No, si cómo siempre.
Mi madre era Stella McCartney, la hija de Paul McCartney, sí, el famoso co-líder de los Beatles. Siempre pasaba el día entero fuera de casa, llegaba muy tarde por la noche y apenas venía a comer. Por eso, yo siempre me tenía que ocupar de mi hermano pequeño. Agradecía la vida de facilidades y ventajas que tenía ser más o menos famosa, pero también quería tener una vida más normal. Los únicos amigos que tenía eran esos seis, pero tenía la sensación de que se aprovechaban de mí. Cuando era más pequeña nunca tuve ningún amigo, hasta que al entrar en el instituto todo cambió cuando se enteraron de quien era mi abuelo. Poco a poco, me fui juntando con ellos y me cambiaron por completo, o eso creía.
-_____, ya hemos hablado de ello. Muchas veces. No pienso discutir más.
-No, y tambien tendré que ir a recoger a Luke.
-Pues...sí.
-Entonces me voy ya.-salí molesta.